La
derrota abre las puertas de la noche alemana. Una noche que cae a partir
del 20 de mayo de 1940, lo que representa diez días solamente
después de la entrada en Francia del Wehrmacht. En dicha fecha,
una resolución firmada DER Oberbefelshaber del Heeres (el Comandante
principal del Ejército) coloca a las empresas abandonadas por
sus responsables bajo la dirección de administradores provisionales
designados por los Comandantes de grupo de ejércitos. Esta medida,
que prevé la liquidación o la enajenación de dichas
empresas, afecta de pleno látigo los bienes judíos cuyos
proprietarios huyeron legítimamente ante la amenaza nazi. Ésta
se precisa el 16 de julio de 1940, cuando la aplicación del plan
de germanisation de Alsacia y Lorena implica la expulsión de
los residentes judíos y el decomiso de sus bienes.
Así
comienza un proceso que, después de la resolución alemana
del 27 de septiembre de 1940 relativa a las medidas contra los Judíos,
conducirá, en 1942, a la decisión nazi de exterminar todos
los Judíos de Europa. Francia herida y el soldado que, ante el
enemigo, aceptó permanecer a su cabecera no son responsables
de la concepción y la ejecución de tal crimen. El silencio
sobre este tema, observado, durante las tres semanas del pleito de Pétain,
por sus más feroces adversarios, lo prueba éloquemment[1
]. Y, dos años más tarde, en la prisión de la isla
de Yeu durante un interrogatorio apretado de alrededor las dos horas,
la Comisión parlamentaria, encargada investigar sobre los acontecimientos
ocurridos en Francia de 1933 a 1945, no le planteará la menor
cuestión sobre la tragedia vivida por el pueblo juif.[2 ]
Ahora bien,
el tiempo que pasa borra los testimonios de los protagonistas responsables
del tiempo. Y "bajo la influencia de una inversión historiographique,
retransmitida por los médias"[3 ], una nueva historia toma
forma, según la cual "el vichysme y el nazismo, era del
similar al mismo, o incluso que el primero, básicamente, era
bien más culpable que el second"[4 ].
Se trata
de una maniobra de subversión destinada a diabolizar al Mariscal
y a descalificarlo sin llamada por la amalgama Pétain-Auschwitz.
Es pues necesario responder.
*
* *
La ola de
antisemitismo que afecta Alemania en 1933, a partir del acceso al poder
del autor de Mein Kampf, deja el mundo indiferente. El fenómeno
no es nuevo, y nulo no se imagina, incluso en las poblaciones judías
de Europa, que las persecuciones y expatriaciones cuyos Judíos
alemanes son víctimas pueden ser las señales precursores
del innombrable. Las grandes potencias combinadas, inertes ante la ideología
y el rearme del IIIè Reich, se preocupan sobre todo de los problemas
que colocan la recepción de inmigrantes de una nacionalidad enemiga
y que pertenece a un pueblo orgulloso de una identidad conservada durante
los siglos, rechazando toda integración religiosa, a riesgo de
ser demasiado a menudo víctima de múltiples formas de
ségrégation.[5 ]
A su nacimiento,
el partido nacionalsocialista había afirmado su política
antisé. Los apartados 4 y 6 de su programa en 25 puntos, con
fecha de 20 de febrero de 1920, precisan la línea:
- sólo,
puede ser ciudadano un hermano de raza. Sólo, es hermano de raza
el que es de sangre alemana, sin consideración de confesión.
Ningún Judío puede ser un hermano de raza (apartado 4)
- el derecho
a decidir la dirección y de las leyes del Estado no puede pertenecer
sino a ciudadanos (punto 6)[6 ]
Cinco años
más tarde, en 1925, Mein Kampf denuncian el capitalismo judéo
y el comunismo judéo a los cuales asigna la responsabilidad de
la Gran Guerra y la derrota alemana: "Algunos Judíos escriben
todo lo que, en todo el mundo, se imprime contra Alemania, así
como, en tiempo de paz y durante la guerra, la prensa de los becarios
judíos y marxistas atizó sistemáticamente el odio
contra Alemania hasta que los Estados, se los, hayan renunciado a la
neutralidad y, sacrificando los intereses del pueblo, hayan entrado
en la coalición mundial que nos hacía el guerre"[7
]."
El autor,
Adolf Hitler, no ha olvidado sus años de guerra y, en particular,
la noche del 13 al 14 de octubre de 1918, cuando, cerca de Ypres, su
regimiento se sometió durante largas horas a los gases nocivos
de los obuses de la artillería británica. Escribe: "Si,
al principio y durante la guerra, había tenido una única
vez doce o quince miles de estos Hebreos, corruptores del pueblo, bajo
los gases envenenados que cientos de millares de nuestros mejores trabajadores
alemanes de todo origen y todas las profesiones debieron aguantar sobre
el frente, el sacrificio de millares de hombres no había sido
inútil." Al contrario, si se hubiera deshecho a tiempo de
este aproximadamente doce mil de coquins, se habría salvado quizá
la existencia de un millón de órdenes y valientes Alemanas
llenas de avenir"[8 ].
Los discípulos
de Freud encontrarán en este texto el origen de la "solución
final". Los historiadores observarán que los gas de combate
se emplearon, por primera vez, en abril de 1915, por el ejército
alemán, precisamente a Ypres donde el propio cabo Hitler será
víctima, tres años más tarde. Simple y justa vuelta
de las cosas.
A su feroz
antisemitismo, el jefe nazi asocia su odio para la Francia victoriosa
que impuso un tratado de paz cuyo rigor es el principal fermento del
nacionalsocialismo: "El papel que Francia, aguijoneada por la sed
de venganza y sistemáticamente guiada por los Judíos,
mejilla hoy en Europa, es un pecado contra la existencia de la humanidad
blanca y desencadenará un día contra este pueblo todos
los espíritus vengadores de una generación que habrá
reconocido en la contaminación de las razas el pecado hereditario
del humanité" [9 ] "
A partir
del acceso de Hitler al poder, el decreto de 7 de abril de 1933 despide
a los funcionarios "de ascendencia no aria", y un texto de
11 de abril de 1933 define ésta a partir del criterio de la religión
judaïque. Raul Hilberg escribe a este respecto: "los nazis
se preocupaban muy poco de la" nariz judía ";"
lo que los preocupaba, era "la influencia juive"[10 ]."
Estas disposiciones son confirmadas por la ley sobre la ciudadanía
de 15 de septiembre de 1935 y su Reglamento de aplicación de
14 de noviembre 1935.[11 ]
En paralelo
a las medidas discriminatorias, el Reich nazi se dedica a expulsar a
los 520.000 Judíos que viven, en 1933, dentro de sus fronteras.
A principios de 1938, a raíz de la emigración, esta población
se redujo. Aumenta notablemente, con la anexión de Austria, en
marzo de 1938. pero los países occidentales son en adelante reservados
y se niegan a recibir a nuevos refugiados. El Gobierno federal suizo
hace conocer, el 10 de agosto de 1938, que Suiza se opone con determinación
al judaïsation del país;a partir del 5 de octubre de 1938,
los pasaportes de los Judíos se tapan de un gran J a la tinta
roja con el fin de definirlos sin ambiguïté[12 ]. En diciembre
de 1938, Georges Bonnet, Ministro de Asuntos Exteriores, informa a Ribbentrop
que Francia no desea acoger más a Judíos que vienen de
Alemania; hasta piensa enviar a 10.000 Judíos a Madagascar[13
]. Según Raymond Aron, los propios Judíos franceses habían
reaccionado vivamente a la llegada en la Francia, después de
1933, de los Judíos alemanes; "eran boches"[14 ]."
Hablando de los Judíos extranjeros, Marc Bloch no dudará
en escribir, en 1941: "Su causa no es la nuestra exactamente."
Tenemos el derecho a decirlo puesto que es vrai"[15 ].
Menos de
10 días después de la invasión de Francia, Alemania
decreta su primera medida que se destina a los Judíos. La resolución
del 20 de mayo de 1940, aplicable en los territorios ocupados de Francia,
Bélgica, Luxemburgo y los Países Bajos, prescribe la designación
por "los grupos de ejércitos o las autoridades designadas
por ellos" de administradores provisionales a la cabeza de las
empresas abandonadas por sus jefes responsables.
Ante la
amenaza que constituye esta disposición de carácter general
que afecta más concretamente a las empresas judías abandonadas
por sus dirigentes, el Gobierno francés crea, mediante la ley
de 16 de agosto de 1940, Comités de organización para
la industria y el comercio que, a la gran furia de los Alemanes, interpone
al Estado entre el inquilino y las empresas. Luego, mediante la ley
de 10 de septiembre de 1940, el propio Estado francés afirma
su derecho a designar a los administradores provisionales de las empresas
privadas de sus dirigentes.
Aplicables
en zona libre como en zona ocupada, estas medidas se refieren a una
mayoría de empresas cuyos proprietarios judíos dejaron
la zona ocupada o que, más tarde, cesará sus actividades
en zona libre, o voluntariamente o en ejecución de las exclusiones
profesionales decididas por la ley del 2 de junio 1941[16 ].
El régimen
de la administración provisional se extendía a los edificios,
a excepción de los locales sirviendo a la vivienda personal de
los Judíos. En caso de venta de un bien, la ley estipulaba que
el producto de la liquidación se pagaba a la cuenta del proprietario
judía, a la Caja de depósitos y consignaciones, donde
llevaría interés. Se pagaba un décimo de la suma
a la misma caja para constituir un fondo de solidaridad destinado a
ayudar a los Judíos necesitado. Había pues, en caso de
venta, una transmutación donde se convertían bienes muebles
e inmobiliarios en efectivo cuyo Estado garantizaba la propiedad al
Juifs[17 ].
En realidad,
ninguna empresa se vendió en zona libre donde se había
nombrado a 825 administradores provisionales. En la zona Septentrional,
sobre 29.831 empresas contabilizadas (12.396 edificios) se liquidaron
7.340. Se vendieron a no judíos - es decir, "aryanisés"
en el sentido de la terminología nazi - 7.972 empresas y 1.708
edificios. Permanecían pues en función, cuando el empleo
finalizó, 14.519 administradores provisionales para las empresas
(y 10.688 para los edificios). Los antiguos proprietarios reanudaron
entonces posesión de sus bienes, al término de un período
durante el cual los servicios franceses encargados del control de la
administración provisional se habían opuesto, tanto como
lo podían, a la influencia alemana sobre la economía française[18
].
*
* *
La anterioridad
absoluta de la legislación alemana sobre las disposiciones de
protección tomadas por el Gobierno francés es, en el caso
presente, incuestionable. Se confirma brutalmente el 16 de julio de
1940. A partir de esta fecha, y en violación del convenio de
armisticio que so'lo trataba de empleo territorial y no de anexión,
el germanisation de la Alsacia-Lorena se afirma. Las organizaciones
nazis hacen mano-bajo sobre los bienes que pertenecen a los Judíos.
Éstos se expulsan con otros Franceses culpables de un patriotismo
intransigente. Los Norteafricanos son víctimas de la misma medida.
Las expulsiones
se refieren, inicialmente, a más de 20.000 personas. Van a continuarse,
en particular, en noviembre de 1940, por la de 70.000 Mosellans[19 ].
Sobrepasarán, en total, a 100.000 Alsacianos y De Lorena, incluidos
numerosos campesinos cuyas tierras se tomarán por colonos venidos
de al otro lado del Rin.Manifiestan la brutalidad y el cinismo teutones.
Pero, paradójicamente, prueba que el antisemitismo del inquilino
no implica aún intención criminal. El aparato nazi aplica
en la Alsacia-Lorena la legislación racial del Reich hitlérien
cuyo objetivo consistía entonces no en exterminar, sino en expulsar
a los Judíos de Alemania. Por ello en octubre de 1940 el Gestapo
desplaza en Francia no ocupada a 7.500 Judíos, en su mayoría
de los Alemanes y el Autrichiens.[20 ]
Tal no es,
en 1940, la recepción que Francia reserva al Alsaciano- De Lorena
de toda confesión. Se trata de Francés al cual se liga
al Mariscal especialmente. Su reacción se expresa, el 3 de septiembre
de 1940, en una protesta transmitida a las autoridades alemanas por
el general Huntziger, a Ministro de C$guerra y a jefe de la delegación
francesa a la Comisión de armisticio:
Estado Mayor
N° 3335/EM
Wiesbaden,
el 3 de septiembre de 1940
ASUNTO:
A.S. medidas
tomadas
por el Gobierno
del Reich
en del départe -
ments del
Bajo Rhin, de la Cumbre -
El Rin y
del Mosela
Nota
para Sr.
Presidente de la Comisión
alemana
de Armisticio, General de la Infantería
von Stülpnagel
Mi General,
De orden
de mi Gobierno, me complace transmitirles la siguiente declaración:
"Desde
la entrada de las fuerzas alemanas en los departamentos de Haut-Rhin,
Bajo Rhin y Mosela, las autoridades alemanas de empleo adoptaron un
gran número de medidas que tienen como efecto privar la Francia
de sus derechos de soberanía en estos territorios."
Entre estas
medidas, el Gobierno francés so'lo quiere citar las siguientes:
1° los
Prefectos, Subprefectos y Alcaldes, así como numeraron de funcionarios
de origen no local o cuyas tendencias pasaban para sospechosas, se han
eliminado de sus sedes respectivas.
2° Mgr
Heintz, Obispo concordatario de Metz, se expulsó de su diócesis.
Se expulsó a varios miembros de la clero, tanto secular como
regular, también bajo el pretexto que eran de lengua o mentalidad
francesa.
3° Mgr
Ruch, Obispo concordatario de Estrasburgo, se vio prohibir el acceso
de su diócesis y, por consiguiente, la reanudación de
su Ministerio.
4° el
Sr. José Bürckel se han nombrado, el 7 de agosto, gaule
de Lorena, y el Sr. Robert Wagner, gaule de Alsacia. La primera de las
provincias estuvo vinculada al gau C$sarre- Palatinado, y el segundo
al de Baden.
5° Alsacia
y Lorena se integraron en la administración civil de Alemania.
La frontera y la policía aduanera se llevaron al límite
occidental de estos territorios.
6° los
ferrocarriles se incorporaron en la red alemana.
7° la
administración de los Servicios de Correos, Telégrafos
y Teléfonos fue tomada en mano por Correos alemanes que substituyen
poco a poco al personal existente a su propio personal.
8° la
lengua francesa se elimina tanto de la vida administrativa como del
uso público.
9° los
nombres de las localidades germanisés.
10°
la legislación racial de Alemania se introduce en el país;
al favor de esta medida, se expulsa a los Israelíes así
como los de los nacionales que la autoridad alemana considera como intrusos.
11°
Únicos, los Alsacianos y el De Lorena que están de acuerdo
a reconocerse como de existencias alemanes se admiten a reinstalar su
hogar.
12°
el patrimonio de las Asociaciones de carácter político
y los Judíos se afecta de confiscación, así como
los bienes adquiridos posteriormente al 11 de noviembre de 1918 por
los Franceses.
Nada ilustra
mejor el espíritu que anima estas medidas, en ellas mismas arbitrarios,
que las palabras pronunciadas públicamente el 16 de julio, en
Estrasburgo, por el Sr. Robert Wagner. Describiendo la eliminación
en curso de todos los elementos de existencias o nacionalidad extranjera,
este alto funcionario afirmaba que la intención de Alemania era
regular de una vez por todas la cuestión de Alsacia.
Una similar
política, que no podría ser el hecho de órganos
de empleo supeditados, equivale a una anexión disfrazada y es
formalmente contraria a los compromisos suscritos por Alemania a Rethondes.
En efecto:
Es con la
Francia entera, en sus fronteras del Estado de 1939, que Alemania firmó
el Convenio de 22 de junio.
Es la integridad
de la Francia entera que Alemania incluyó en el Convenio de Armisticio
precisando que el Gobierno francés tenía el derecho a
administrar los territorios ocupados y no ocupados, sin limitación
territorial ninguna.
Muy de su
derecho, el Gobierno francés eleva una protesta solemne contra
las medidas adoptadas, en violación del Convenio de Armisticio,
respecto a los departamentos alsacianos y de Lorena y de su población
y que constituye una anexión de hecho de estos territorios "."
Quiere autorizar,
mi General, el seguro de mi alta consideración.
Firmado:
Huntziger[21 ]
Se entrega
una nueva protesta del Mariscal contra las expulsiones masivas de noviembre
de 1940 el 18 de noviembre de 1940 al general von Stülpnagel por
el general Doyen - sucesor del general Huntziger a la Comisión
de armisticio: "De orden de mi Gobierno, encargo de elevar una
protesta solemne contra estas expulsiones…" Francia se encuentra
colocada en presencia de un acto de fuerza… de un acto injusto…
Francia no suscribió a esta transferencia de población.
No puede aceptarlo. No dejará de impugnar el fundamento "."
Estas intervenciones
responden a la historia falsificada que enseña que Pétain
se desinteresó de la suerte de los Alsacianos-De Lorena. Se sorprenderá
al lector désinformé pues de enterarse de que la protesta
firmada Huntziger es una de las 112 protestas de orden général[22
] - sin contar las intervenciones relativas a los casos particulares
- que se escalonan del 6 de julio de 1940 al 20 de agosto de 1944, día
de la retirada del Mariscal por el Gestapo.
Protestas
recurrentes, ya que para el jefe de los que habían dado su vida
o los años de su juventud con el fin de reconquistar las marchas
del Este, el drama vivido por los Alsacianos y los De Lorena, de toda
confesión, siguen siendo el objeto, en el mismo concepto que
la suerte de los presos de guerra, de su preocupación constante.
Da prueba, el 30 de noviembre de 1940, en una vibrante alocución
difundida: "Francés, desde el 11 de noviembre, 70.000 De
Lorena llegaron a zona libre, debiendo abandonarlo todo:" su casa,
sus bienes, su pueblo, su iglesia, el cementerio donde duermen sus antepasados…
Tienen muy perdido, vienen a pedir asilo a sus hermanos de Francia…
Son Franceses de gran raza, al alma enérgico, al corazón
audaz… Es necesario que la recepción que se les hace sea
la recepción del corazón, el que se reserva a hermanos
y a padres gustados "."
En estas
palabras, nada contra el Alemán. Sus despreciadores aprovecharán
para abrumarlo, callando al mismo tiempo sus 112 protestas escritas.
, Pétain, le explicará su silencio público: "Los
Alemanes son sádicos;" si yo la descontenta, machacarán
a los Alsacianos. No los conocen!"[23 ].
¡El
sadismo! La palabra es escasa para calificar el procedimiento machiavélique
elegido por los promotores de la Resolución del 27 de septiembre
de 1940 relativa a las medidas contra los Judíos. Aplicable en
zona ocupada, impone en efecto a las autoridades administrativas francesas
abrir "un registro especial" para inscribir las declaraciones
obligatorias de los y de las que pertenecen a la religión judía
o que tienen a más de dos abuelos de la misma confesión.
Impone simultáneamente a los dirigentes comunidades israelíes
proporcionar "las justificaciones y las documentaciones necesarias
para la aplicación de la presente resolución".
Aquél
que, hoy, sabe cómo las listas así hechas se utilizarán,
dos años más tarde, descubren con estupor el proceso inevitable
y satánico que, compromete los propios Judíos, así
como la administración francesa, en la preparación de
un genocidio que nadie del mundo puede entonces imaginar. Tanto más
que el artículo 2 de la resolución incriminada "prohíbe
a los Judíos que huyeron de la zona ocupada de darse la vuelta".
Nada permite pues pensar que el régimen que expulsa a los Judíos
de Alemania, Alsacia, Lorena y zona ocupada, rechazándoles toda
esperanza de vuelta, exigirá un día, bajo el pretexto
engañoso de crear un Estado judío en Polonia, su entrega
y la sus de coreligionnaires.
En toda
hipótesis, el Gobierno francés había intentado
oponerse a la promulgación de la resolución alemana del
27 de septiembre de 1940 que había tenido previamente conocimiento
de la carta y el espíritu. Su protesta, el 25 de septiembre de
1940, ante las autoridades de empleo da prueba:
"El
general del Laurencie indica que se ha advertido por el agente de conexión
del jefe de la Administración militar alemana que se adoptaran
algunas medidas próximamente contra los israelíes."
Según una declaración del coronel… estas medidas
se referirán a los cuatro siguientes puntos:
1° a
Ningún israelí no se autorizará por las autoridades
alemanas a volverse de zona libre en zona ocupada;
2° los
israelíes que residirán actualmente en zona ocupada hay.
Se les obligará no obstante a presentarse a la policía
en condiciones claramente definidas.
3° las
casas comerciales y almacenes que pertenecerán a israelíes
recibirán una inscripción especial, claramente aparente,
indicando el no aryanisation de sus proprietarios.
4° se
pondrá Toda casa comercial que pertenecerá a un israelí
aún que no juntará los territorios ocupados en explotación
bajo la dirección de un gerente.
"Sin
abordar el fondo del problema que se encuentra así levantado
por las autoridades de empleo, les indico que la decisión tomada
por el general me parece llamar de nuestra parte las observaciones siguientes:"
"Las
medidas que la Administración alemana proyecta aplicar superan
el ejercicio de los derechos reconocidos a la Potencia ocupante en su
conjunto;" tienden a crear en una parte del territorio francés
un régimen de excepción y, por un acto unilateral de las
Autoridades alemanas en un ámbito que depende de las solas Autoridades
francesas, rompen la unidad administrativa de Francia, unidad con todo
reconocida por el Convenio de armisticio.
"Es
otro no que debe también atraer nuestra atención."
¿En la aplicación de las medidas en cuestión, sobre
qué base las Autoridades alemanas proponen establecer la discriminación
que prevén? Las características raciales, la terminología
de los nombres son criterios a menudo dudosos. En cuanto a la base confesional,
es difícil alegarlo en Francia donde no tiene a los individuos
de declarar oficialmente la religión a la cual pertenecen, dónde
el estado civil no menciona la confesión a la cual los ascendientes
pertenecieron. Esta incertidumbre corre el riesgo de dar lugar a incidentes
regrettables"[24 ].
Protesta
inútil. La resolución alemana relativa a las medidas contra
los judíos parece el 27 de septiembre de 1940 Su promulgación
es contraria al Convenio de La Haya que prohíbe a la potencia
ocupante legislar. El Gobierno francés no se propone dejar el
a Reich introducirse en el ámbito legislativo y reglamentario
del cual ha solo responsable. Tal será su actitud constante.
La manifestó para la designación de los administradores
provisionales, interponiéndose entre Alemanes y empresas. Decide
actuar así mismo entre Alemanes y Judíos. Así se
explica, sin justificarlo, la firma por el Mariscal, el 3 de octubre
de 1940, del primer acto llevando estatuto de los Judíos. Decisión
que contradice las protestas de 3 de septiembre de 1940 y de 25 de septiembre
de 1940, las cuales se elevaban contra las medidas raciales adoptadas
por el inquilino. Quién más es, al motivo no romper "la
unidad administrativa" de Francia, la ley de 3 de octubre de 1940
va más allá de dichas medidas, y, en particular, los extiende
a la zona libre.
*
* *
Según
la ley de 3 de octubre de 1940, revisada mediante la ley de 2 de junio
de 1941, es judío el que es resultante de al menos tres abuelos
de religión judía, o de dos abuelos de religión
judía, si él mismo es de religión judía
o si su cónyuge es judío. En adelante, excluye a los Judíos
- excepto derogación concedida en Consejo de Estado - de una
serie de Administraciones públicas y el Parlement[25 ]. Las otras
funciones públicas siguen siendo abiertas a los Judíos
antiguos combatientes de 14-18 o citados en 39-40, así como a
los ascendientes, mujeres y descendientes de los militares muertos para
Francia. Pero ningún acceso se autoriza a las profesiones que
están vinculadas en la prensa, a la radio, al cine y, generalmente,
a los spectacles.[26 ]
Para las
profesiones liberales, se fija un numerus clausus. Habría sido
de del %, e incluso del 0,4% para las profesiones que exigían
la nacionalidad francesa, si se hubiera retenido un porcentaje proporcional
a la población judía que vivía en Francia, lo que
representa alrededor de 330.000 almas 50% de los cuales tenían
la nacionalidad francesa. Es fijado en 2% y se refiere, en particular,
el Colegio de Abogados, la medicina, las oficinas públicas y
ministeriales, los arquitectos, a los dentistas, a las comadronas y
a los farmacéuticos. Este tipo, cinco veces superiores al porcentaje
de los Judíos francés en la población francesa,
pone de manifiesto que el legislador tuvo en cuenta el hecho de que
se lleva a los Judíos, en su conjunto, más hacia las profesiones
liberales que hacia el trabajo manual.
Para el
acceso a la enseñanza superior, el porcentaje de estudiantes
judíos admitidos por inscribirse cada año se eleva al
3% del personal de los estudiantes no judíos, con prioridad a
los antiguos combatientes y a sus niños. Porcentaje que conviene
acercar a tipos de población (0,8 y 0,4 %) anteriormente mencionados.En
África el Septentrional, este porcentaje se eleva a del %, pero
se revoca el decreto Crémieux, que, el 24 de octubre de 1870,
había concedido la ciudadanía francesa a los Judíos
de Argelia; medida que era discriminatoria respecto a los Musulmanes,
y cuyo mantenimiento, después de la derrota, corría el
riesgo de desencadenar movimientos incontrolables en los territorios
del Magreb cuya importancia estratégica era capital. Eisenhower,
él mismo, opinera en este sentido, después del desembarque
de noviembre 1942[27 ].
*
* *
Así
pues, la derrota cuya entera responsabilidad incumbe a los, Francés
y Aliados, que perdieron la herencia de la victoria de 1918, es el catalizador
de una reacción que se traduce en disposiciones inicuas. Inicuas
por su carácter discriminatorio cuyas incidencias trágicas
siguen siendo imprevisibles en 1940 Estas disposiciones se inscriben
en un contexto general de antisemitismo cuyo resurgimiento se refuerza
por la responsabilidad imputada a los rhéteurs de izquierda,
y singularmente a Léon Blum, en la falta de preparación
del país a las pruebas que debían el abattre[28 ]. Un
Léon Blum que, según François Mauriac, "tenía
una inclinación para los siens"[29 ], lo que honraba sus
convicciones, pero lo volvía vulnerable a las críticas
que denunciaban el carácter inasimilable del pueblo juif[30 ]."
A este respecto, uno sus de coreligionnaires, Maxime Blocq-Mascart,
escrito, en junio de 1942: "Era el primer Presidente del Consejo
socialista y judío." Además, él que podía
pasar para equivalente, se rodeó con numerosos Judíos.
Se revela que este Judío so'lo tiene amigos judíos, que
no tiene confianza que en Judíos. La experiencia fue dañina
y prueba que la asimilación era aún incomplète"[31
].
Fernand
Braudel menciona las razones profundas: "La única cosa segura,
es que el destino de Israel, su fuerza, su perpetuidad, su tormento
tienen para que siguió siendo un núcleo duro que se negaba
obstinadamente a diluirse…"[32 ]." Lo que una autoridad
religiosa israelí expresa de una manera más gráfica:
"Ponen un vaso de aceite en una barrica de agua;" el aceite
permanecerá a un lado. Duplican la cantidad de agua, triplican
el, decuplican el, centuplican el, el vaso de aceite se mezclará
nunca al barato líquido. Esto sucede nuestro de race"[33
]. Y los espíritus, vinculados a la tradición francesa
de la asimilación, se preocupaban por una fe militante que declaraba:
"Somos el pueblo santo (…) nosotros agradecemos a Jéhovah
no hemosnos hecho similares al otro pueblo (…) nosotros somos
el pueblo élu"[34 ]."
Sin embargo,
algunos hombres políticos compartían la responsabilidad
ampliamente del desastre de todas las confesiones, así como por
los aparatos de los partidos cuyos juegos, sacrificando a las ambiciones
personales o a ideologías utópicas, en detrimento del
interés nacional, habían causado la inestabilidad y la
impotencia del régimen. La decisión de descartar a estos
responsables de las avenidas del poder y la función pública
podía aplicarse, de acuerdo con las instituciones, por la sustitución
a los puestos-clave de los hombres cuya influencia se quería
limitar o neutralizar. No justificaba de legislar y, tal como ocurre
con la ley sobre las congregaciones o del ostracismo sanguinario de
los revolucionarios del Año I respecto a la Iglesia, a su fieles
y arriba, a de privar a toda una colectividad nacional, porque era de
confesión israelí, de la integridad de sus derechos cívicos;
al prohibir incluso a sus miembros realizar sus deberes de Francés,
deberes que numeró de ellos habían llenado con honor en
la paz como en la guerra. A este respecto, cómo no citar a Marc
Bloch: "Adjunto a mi patria por una tradición familiar ya
larga, alimentado con su herencia espiritual y con su historia, incapaz
en verdad de concebir otra dónde pueda respirar a la comodidad,
me la gustó mucho y sirvió de todas mis fuerzas."
No he probado nunca que mi calidad de Judío pusiera a estos sentimientos
el menor obstacle"[35 ].
Se encuentra
en estas palabras el espíritu de André Maurois al cual
Enrique Bernstein - el autor dramático conocido - acusaba haber
abandonado su patronímico de Herzog, al mismo tiempo que le acusaba
su complacencia respecto al Mariscal, jefe del Estado francés.
"rechazan sus orígenes judíos, habían escrito
a Bernstein, si las circunstancias les vuelven a poner sobre mi camino,
no me tienden la mano, ya que me negaré a apretarla". Y
Maurois había respondido: "Soy judío y nunca lo he
rechazado, pero soy Francés en primer lugar." En cuanto
a su negativa a apretarme la mano, es la primera buena noticia que registro
desde el principio del guerre"[36 ].
En sus Memorias,
André Maurois informará de que su candidatura a la Academia
francesa fue combatida por un académico que consideraba que la
Compañía ya contaba, entre sus miembros, a un Judío:
Bergson, y que eso bastaba. El mariscal Pétain entonces había
intervenido para ta el opositor: "El Sr., la cuestión no
está allí, la única cuestión consiste en
saber si el Sr. Maurois es un buen escritor francés, y usted
eso no piensan al nier"[37 ]." Observación más
justa y más sincera que, en su carta de candidatura, Maurois
precisaba que la había redactado "sobre el consejo del Sr.
LA Mariscal Pétain"[38 ]."
*
* *
Después
de la invasión de Polonia, en septiembre de 1939, son más
de dos millones de Judíos polacos que caen bajo el yugo nazi.
Pero las puertas de la emigración son cerradas. Las de la evacuación
parecen abrirse con el "plan Madagascar": la Gran Isla se
volvería, por el tratado de paz, posesión del Reich victorioso;
se definiría una zona con el fin de crear una reserva judía
de la que los gastos de instalación estarían cubiertos
por los bienes que los deportados dejarían detrás eux.[39
] El 17 de junio 1940, en Munich, de Hitler responden a Mussolini que
le pedía lo que preveía con respecto al emire colonial
francés: "Se podría crear a un Estado judío
a Madagascar!"[40 ] "
Heydrich[41
] "fue entusiasmado" por esta idea. Le permitía realizar
la misión que Göring le había confiado, mediante
decreto de 24 de enero de 1939, y que inicialmente se limitaba a la
organización de la emigración de todos los Judíos
del Reich. Misión extendida por la Directiva que recibe, el 31
de julio de 1941, del mismo Göring: "Completando las disposiciones
del decreto de 24 de enero de 1939 que les encargan de aportar a la
cuestión judía la solución más favorable
según las circunstancias, por la emigración o la evacuación,
les doy misión de adoptar todas las medidas preparatorias necesarias,
que se trate de la organización, de la aplicación, de
los medios materiales, para obtener una solución total de la
cuestión judía en la zona de influencia alemana en Europa…"
Les encargo, además que me envíe pronto un plan global…
para realizar la solución final deseada de la cuestión
juive"[42 ].
El objetivo
que debe lograrse se precisa hacia el final del verano 1941, cuando
Heydrich informa a Eichmann que el Führer pidió la exterminación
física del Juifs[43 ].
Ya que,
en realidad de paz victoriosa, es la guerra total que se instala. Es
entonces, ante el cierre de la última vía que se ofrecía
ellos "para solucionar el problema judío" por la emigración,
o por la evacuación, los nazis se pronuncian de sangre fría,
en los primeros días de 1942, para el genocidio. El "ghettoïsation",
las deportaciones, los campos de trabajo y los de la muerte serán
en adelante las etapas impuestas a los Judíos de Europa. Sobre
el camino de su martirio, conocerán el hambre, el frío,
la enfermedad, la angustia, la pérdida desgarradora de los seres
que les es los más costosos, luego finalmente el suplicio, entre
las manos de verdugos que no combaten solamente la vida, pero aún
al alma de sus víctimas.
Léon
Poliakov menciona esta "última ofensa", al término
de una trágica secuencia que obligado los miembros de los Consejos
judíos de los guetos a convertirse en "mecanismos de la
maquinaria que condujo Judíos a Auschwitz o a Belzec"[44
]." Ya que los Nazis dirigirse obligan a responsables judíos
que deben ellos mismos el movimiento de oferta sus de coreligionnaires,
y los jefes de los guetos se convierten en los instrumentos de su rendición.
Hilberg
escribe a este respecto: "Sin cesar, suministraban Judíos
para salvar a los otros Judíos (…) la víspera de
las primeras deportaciones, Merin[45 ] tomó su primera decisión:"
"no temeré, declaré, de sacrificar a 50.000 miembros
de nuestra comunidad para salvar 50.000 otros". Durante el verano
1942, estos "otros" se alinearon para un paso en estudio masivo
y la mitad enviada a Auschwitz. Tras esta deportación, Merin
declaró: "tengo la impresión de ser el capitán
de un barco listo para hundirse y que consiguió conducirlo a
buen puerto lanzando sobre borde una gran parte de su preciosa carga".
En 1943, no seguía siendo más que un punado de supervivientes.
Merin fue dirigido ellos en estos términos: "Estoy en una
jaula, delante de un tigre muerto de hambre y furioso." Yo borra
su boca de comida, la carne de mis hermanos y mis hermanas, para mantenerlo
en esta jaula, por temor que se escape y nos ponga en pièces"[46
].
Se colocará
a internados del campo de Drancy ante la misma alternativa dramática,
expidiendo ellos mismos las listas para el déportation[47 ],
pero ignorando el destino sus de coreligionnaires.
*
* *
Porqué
citar estos hechos, tomados entre otros, si no para recordar la dimensión
demoníaca de una empresa que se fijó por objetivo de destruir
toda la población judía de Europa. Revelan el contexto
en el cual, para proteger los Franceses judíos, las autoridades
francesas - que tal como ocurre con el resto del mundo, ignoran el genocidio
- van, bajo la implacable presión nazi, a ser obligadas a suministrar
a la deportación los Judíos alemanes y suyo coreligionnaires
extranjeros o apátridas.
La táctica
del aparato nazi, al servicio de su estrategia de exterminación
del pueblo judío, revela así su diabolique simplicidad:
allí donde ninguna autoridad local existe y donde reina un gauleiter,
a los propios a Judíos de proporcionar ellos mismos las informaciones
que los suministran sin defensa sus a bourreaux[48 ]. Tal es el caso
en Polonia. Tal es la situación en los Países Bajos abandonados
a las manos del occupant[49 ] y dónde, el 10 de enero de 1941,
un decreto gaule del Seyss-Inquart impone a los Judíos hacerse
contabilizar, y somete incluso a esta obligación toda persona
so'lo que tiene un abuelo judío; dificultad trágicamente
eficaz que permite a la maquinaria PÁRRAFOS y de la policía
hitléri de detener y desplazar 110.000 de los 140.000 Judíos
que viven en Holanda. Tal fue también, y entre otras cosas, el
caso de Túnez donde durante los algunos meses de su invasión
- noviembre de 1942 a mayo de 1943 - los dirigentes de la comunidad
judía encargaron, so pena de muerte, de realizar los órdenes
nazis[50 ].
Es necesario
pues reconocer, con Annie Kriegel, que el censo de los Judíos
"tuvo lugar en toda Europa ocupada, con o sin mariscal". Y
el historienne añade: "Es en Francia aún que la operación
dio los menos buenos résultats"[51]. Resultados que no pueden
apreciarse sino con relación a la locura nazi, y a la indiferencia
de los aliados."
*
* *
¡La
locura nazi! Mientras que el "Einsatzgruppen"[52 ] que se
producía, a partir del mi41, sobre las partes del Wehrmacht,
comenzaron su obra de muerte tirando a millares de Polaco y Judíos,
es el 20 de enero de 1942 que se celebra la primera conferencia de la
solución definitiva (Endlösung) de la cuestión judía
en Europa." Bajo la protección de una "reinstalación"
en los territorios ocupados del Este, la decisión se toma de
desplazar millones de Judíos hacia campos cuya única salida
es la muerte. Las cifras así como los testimonios y documentos
de archivos están allí, que revelan la amplitud del genocidio
y su inefable horreur[53 ].
Se establece
que, a partir del mi42, los primeros ecos de las ejecuciones masivas
cuya población judía es víctima, cruzan las fronteras
de Polonia martyre[54 ]. Pero se establece no menos que ninguna difusión
es dada a estos rumores por las autoridades combinadas que tenían
connaissance[55 ]. Quién más es, el 27 de marzo de 1943,
Americano (Cordell Hull, Sumner Welles) y Británico (Eden, Halifax
et Strang), estudia, según Harry Hopkins, aconsejar del Presidente
Roosevelt, la cuestión del 60 ó 70.000 Judíos que
están en Bulgaria. Eden destaca que "toda la pregunta de
los Judíos de Europa era muy difícil y que la propuesta
de hacer sacar todos los Judíos de Bulgaria debe considerarse
con la mayor prudencia." Si lo hacemos, los Judíos del mundo
entero van a pedirnos hacer ofertas similares para Polonia y Alemania.
Hitler podría muy tomarnos bien a la palabra y no hay simplemente
bastantes barcos y medios de transporte en el mundo para desplazarlos…
"[56 ].
Luego, Eden
añade, a la atención de los representantes americanos,
que espera que no harán "promesas demasiado extravagantes
que no podrían mantenerse, a falta de bateaux"[57 ]."
Al mismo
tiempo, los Británicos rechazan la oferta hecha por Eichman de
intercambiar un millón de Judíos contra 10.000 camiones.
A un emisario de la Agencia judía - órgano sioniste -,
el Lord Moyne, Alto Comisario británico en Egipto, responde:
"este millón de Judíos, lo que harán?"[58
] ante la actitud de las autoridades británicas indiferentes
al desamparo del pueblo judío, el Secretario de Estado al Tesoro
de los Estados Unidos, Morgenthau, no duda en hablar de una "mezcla
satánica de ambigüedad y helada frialdad (…) que equivale
a una frase de mort"[59 ].
Los propios
Estados Unidos no son extranjeros a un antisemitismo recurrente que
se manifestó durante su historia y alcanzó un pico de
1939 a 1945. El hecho es puesto de relieve por el ejemplo de Charles
A. Lindbergh, héroe de la primera travesía aérea
del Atlántico, que, en septiembre de 1941, reproche a los Judíos
de impulsar los Estados Unidos a entrar en la guerra contra el Allemagne[60
]. El famoso aviador denuncia el peligro que hacen correr al país,
a causa de su posición y su influencia en el cine, la prensa,
la radio y el gouvernement[61 ].
No se trata
allí de una opinión aislada. Un sondeo lo muestra, que
preguntaba si los Judíos tenían demasiado de poder. A
esta cuestión, un 36% de las respuestas eran, en 1938, afirmativos.
Este porcentaje hace un salto al 58%, en 1945.
Aumento
significativo que se encuentra en una investigación sobre las
nacionalidades y grupos religiosos o étnicos que podrían
constituir una amenaza para los Americanos. En febrero de 1942, 24%
designan a los Japoneses, 18% los Alemanes, y 15% los Judíos.
En junio de 1944, 24% designan a los Judíos, 9% los Japoneses,
y 6% los Alemanes.
Se podrían
multiplicar los ejemplos y recordar formas extremas de segregación
una de las cuales causan el justo asombro de Enrique-C$la Haya, embajador
de Francia en Washington, de 1940 a 1942:"… en un paso a
Atlantic-City, fui estupefaciente observar que la gran gama se reservaba
a los Blancos, el siguiente a los Judíos, y el tercero al Africains"[62
]." Durante los años veinte, numerosos barrios residenciales
habían estado prohibidos a los Judíos. Y en numerosos
órganos colegiados y universidades privadas, se les rechazaba
o admitido siguiente un porcentaje muy limitado por una norma no écrite[63
]. Es el tiempo en que numeró de residencias de vacaciones indican
"su preferencia por la clientela chrétienne"[64 ]."
El comportamiento
del Gobierno sufre la presión de la opinión pública.
Por ello, ante una fuerte oposición de ésta, el Presidente
Roosevelt y el Congreso rechazan una propuesta destinada, en 1939, a
acoger a 20.000 niños judíos europeos. En 1940, Breckinridge
Largo, Subsecretario de Estado encargado de la inmigración, explica
que es necesario rechazar a los inmigrantes judíos "aconsejando
a nuestros consulados multiplicar los obstáculos sobre su carretera,
con el fin de rechazar indefinidamente la atribución de un visa"[65
]." Es en el mismo espíritu que la diplomacia americana
se produce ante el Presidente de la República de Haití
que desea acoger un centenar de refugiados judíos que vienen
de Francia. El encargado de negocios americano a Haití escrito:
"Los Judíos alemanes son agentes probablemente del Abwehr
nazi." Podrían constituir un peligro serio para la República
de Haití. El Gobierno americano no estaría muy a la comodidad
si el Presidente Vincent diera curso a este plan. El Presidente finalmente
me dio razón. Pero espera una compensación financiera,
ya que los Judíos refugiados habrían aportado con ellos
capitales importants"[66 ].
A principios
del año 1943, mientras que el mundo se informa de las deportaciones
masivas operadas por el aparato nazi, la Cámara de Representantes,
cuya mayoría es conservadora, se niega a modificar las leyes
sobre la inmigración que "se oponen a los judíos
una barrera casi insuperable" escrito Nerin Gun[67 ]. Y cuando
Enrique-C$la Haya, embajador de Francia en Washington, propone a Cordell
Hull el transporte marítimo de millares de refugiados judíos,
el Secretario de Estado americano juzga "la idea excelente pero
inaplicable, debido a la imposibilidad para los Estados Unidos de admitir
en su territorio un contingente tan importante de extranjeros sin que
una cuota especial fue concedida por vía législative"[68
]." Según Nerin Gun, el Departamento de Estado se habría
limitado a responder: "Que los Franceses se aclaran con su Juifs"[69
]." La puerta de los Estados Unidos permanece pues cerrada a las
poblaciones europeas víctimas de las persecuciones. La idea de
una admisión que so'lo sería temporal no interesa ni la
Habitación ni el Senado. Además de la insuficiencia de
la difusión de la información relativa a la suerte de
los Judíos de Europa, David S. Wyman asigna la actitud pasiva
de la sociedad americana "muy a la corriente antisemitismo"
[ 70 ]
Sólo
a principios del año 1944 que Enrique Morgenthau, Secretario
de Estado al Tesoro, llega a convencer a Roosevelt actuar para salvar
los Judíos. Éste crea entonces al Consejo de los refugiados
de guerra (War refugee board), sin precisar - y esto, con el fin de
evitar las controversias - que se trataba de salvar el máximo
de refugiados judíos. Luego acepta la creación de un centro
de recepción temporal de los refugiados judíos, con tal
que éstos se instalen en la divergencia en el Estado de Nueva
York de ahí se devolverían en Europa, al final de la guerra.
A pesar
de su alcance limitado, estas disposiciones se impugnan vivamente, como
incompatibles con la legislación existente. Se comparten las
propias opiniones de la comunidad judía americana. En particular,
los que consiguieron su integración temen que la afluencia de
inmigrantes judíos acentúa las reacciones de rechazo cuyos
efectos sufren. Actitud similar a la de los Franceses israelíes
que, en Francia, antes de 1939, deseaban diferenciarse de los Alemanes
judíos y temían que la inmigración judía
cause resurgimientos de antisémitisme.[71 ]
Se comprende
entonces la observación corrosiva de Pedro Laval a Pinckney Tuck[72
], cuando éste le comunica sus profundas preocupaciones sobre
la suerte de los niños judíos. En un mensaje de 11 de
septiembre de 1942, dirigido en Washington, el encargado de negocios
americano da cuenta: "en la conversación, (Laval), por dos
veces, ironisé sobre el" tu de alta moralidad "adoptado
por algunos Gobiernos con respecto al tratamiento en la Francia de los
judíos extranjeros, destacando que dichos Gobiernos se negaban
al mismo tiempo a admitir refugiados judíos dentro de sus propias
fronteras." Menciona a este respecto que las únicas ofertas
concretas que había recibido procedían hasta ahora de
la República Dominicana que había dado su consentimiento
a la admisión de 3.000 niños juifs"[73 ].
Breve así
mirada hacia los Estados Unidos revela que el sentimiento de antisemitismo,
que sigue siendo vivaz de 1939 a 1945 en el pueblo americano, se acompaña
de la ignorancia de la suerte de las poblaciones judías de Europa.
Esta ignorancia, inseparable de la indiferencia, es compartida por el
Britanniques[74 ] y por el mundo civilizado. Deben recordar le y destacar
le, en el momento en que la mirada se vuelve hacia Francia que el desastre
de la primavera 40 hundió en la noche alemana.
¿La
actitud de los grandes aliados frente a la tragedia vivida por el pueblo
judío es la expresión del egoísmo nacional? ¿o
la manifestación de la ignorancia de la "solución
final", es decir, de la destrucción ineludible de todos
los Judíos de Europa? Se puede responder afirmativamente a estas
dos cuestiones, si se juzga por la declaración de Moscú,
firmada en octubre de 1943, por Roosevelt, Estalin y Churchill. Esta
declaración pone en guardia a los responsables del Reich: "Los
Alemanes que participan en los tiroteos sistemáticos de funcionarios
italianos o en la ejecución de rehenes franceses, holandeses,
belgas o noruegos, o de campesinos crétois, o que participaron
en las masacres infligidas al pueblo polaco o en los territorios de
la Unión Soviética, cuyo enemigo ahora se barre, sabrán
que se juzgarán se traerán sobre la escena de todos sus
crímenes e in situ por el pueblo al cual tienen attenté"[75
]."
¿¿_¨ç_
Por qué, si hubieran tenido conocimiento del genocidio, el tres
"Grandes" habrían omitido condenarlo en este anatema
de ahí la palabra "Judía" es ausente?
La propia
Suiza, además de las medidas discriminatorias que ya adoptó,
en 1938, respecto a los juifs[76 ], manifiesta su ignorancia del genocidio,
cuando se opone formalmente, en septiembre de 1942, a la afluencia en
su territorio de extranjeros que vienen de France[77 ]. El jefe de la
justicia federal y los servicios de policía declara: "No
podemos transformar nuestro país en esponja de Europa y aceptar
por ejemplo 80 al 90% de los réfugiés"[78 ]."
Ya, en 1938, el jefe de la policía de los extranjeros, H. Rothmund,
había declarado: "Los Judíos así como considere
a los otros extranjeros como un peligro, en cuanto a la superpoblación
extranjera." Por medidas sistemáticas y circunspectas, conseguimos
evitar un enjuivement de Suiza "." Esta mentalidad se volverá
el principio finalmente básico de la política restrictiva
y dura adoptada frente a los refugiados durante la Segunda Guerra mondiale[79
]. Por ello "no se admite a los Judíos que no se considera
como refugiados políticos en principio." En 1942, el Consejo
federal pide hasta rechazar a refugiados cuya vida estaba manifiestamente
en peligro (…) el consejero federal, a a Edouard von Steiger,
para disculpar esta política, encontrará una imagen poco
gloriosa: "La embarcación de rescate es pleine"[80
]."
*
* *
En realidad,
el genocidio no se reveló del mundo libre hasta abril de 1945,
cuando las fuerzas combinadas liberaron a los supervivientes de los
campos de exterminio, y descubrió a los charniers del innombrable.
Un Premio Nobel de la paz, Sean MacBride, lo certifica: "Lo que
permaneció para mi fundamental, es que el genocidio más
monstruoso de la historia de la humanidad pudo desarrollarse durante
cinco años, en la ignorancia el más totale"[81 ]."
Ningún
responsable político, ninguna autoridad intelectual - tal Einstein,
entre otras cosas - previamente lo había denunciado, con el fin
de alertar la opinión internacional. El famoso periodista judío,
Walter Lippmann, "que trataba prácticamente de todas las
principales cuestiones de actualidad, no escribió nada sobre
el Holocausto" observa a David S. Wyman.[82 ] ahora bien, solamente
la ignorancia puede explicar tal silencio que, en el caso contrario,
había sido un crimen de complicidad con los verdugos. Cómo
calificar más severamente el gesto de los que habrían
ocultado deliberadamente a las víctimas el suplicio que los esperaba?[83
]
Dwight Eisenhower,
él mismo, aunque el Comandante principal de las fuerzas combinadas
e informado a este respecto conjunto lo que los servicios de información
conocen de importante sobre el enemigo, descubre el horror, el 12 de
abril de 1945, a Ohrdruf, Kommando dependiendo de Buchenwald. Y pensando
a los de los G.I. que dudaban de su cruzada en Europa, declara: "Se
nos dice que el soldado americano no sabe para quien se pega."
Ahora, al menos, sabrá contra que él se bat"[84 ].
Él mismo acaba de incluir el sentido humano su de mission.[85
]
Resumidamente,
y a pesar de los rumores conocidos de algunos servicios combinados,
el mundo libre ignoraba la existencia de los campos de extermination[86
]. ¿"Qué se sabía entonces de las intenciones
de Hitler, como la suerte que esperaba a los deportados?" escrito
René Rémond. La respuesta de A. Cohen es formal: los Judíos
no sabían no, y esto, porque no se podía saber. A este
respecto, la cronología corta la cuestión de manera decisiva:
la "solución final" no se decidió hasta en 1942;
no podía pues conocerse cuanto antes antes de la mitad de este
año (…) esto fue uno de los secretos mejor guardados el
guerre"[87 ].
Ciertamente,
el mundo sabía, por la lectura de "Mein Kampf", el
odio que Adolf Hitler llevaba al pueblo judío y a los comunistas,
así como a los Franceses. Sabía que, desde 1933, campos
de concentración, en los cuales la tasa de mortalidad era elevada,
habían abierto sus puertas a los que rechazaba o que rechazaban
el régimen nazi. Observaba el mar de los emigrantes judíos
que huían de Alemania, Austria y Checoslovaquia. Había
seguido los acontecimientos de la noche del 8 al 9 de noviembre de 1938,
dicha "noche de cristal", cuando tras el asesinato en París
de un miembro de la embajada de Alemania por un joven refugiado judío
polaco, las sinagogas alemanas incendiar, rotos los escaparates de los
almacenes judíos, y 30.000 Judíos internados en campos
de concentración. Pero subestimaba la amplitud y la violencia
de la tragedia que empollaba. A este respecto, es significativo el planteamiento
de Claude Lévi-Strauss que, inmediatamente después del
armisticio, pide en Vichy de los papeles para volver a entrar en París
ocupada y tomar su puesto a Henri IV[88 ].
Ya que ningún
observador se había imaginado que se aplicaría la "solución
final", concebida y se prepararía un día de 1942
a partir de 1941 por un aréopage de lunáticos. Raymond
Aron da prueba, que, en Londres de 1940 a 1944, era informado, en calidad
de periodista y redactor principal del estudio "la Francia Libre",
de todo lo que el mundo libre sabía: ¿"El genocidio
que sabían en Londres?" ¿Los Diarios ingleses lo
mencionaron? ¿Si lo tienen hecho, era hipótesis o afirmación?
En la conciencia clara, mi percepción era la siguiente alrededor:
los campos de concentración eran crueles, dirigidos por del gardes-chiourme
reclutados no entre las políticas pero entre los criminales de
derecho común; era fuerte, pero las cámaras de gas, el
asesinato industrial de seres humanos, no, lo reconozco, yo no me los
imaginé y, porque no podía imaginarlos, no los tengo sus"[89
]. Ernst Jünger menciona este tema y cita en su Segundo Diario
parisiense un comentario parecido en 1772 sobre el pleito de los Brinvilliers:
"los grandes crímenes, lejos sospecharse, no se imaginan"
Comentando
el acontecimiento, Léon Poliakov, que vivió este tiempo
de desamparo en zona ocupada luego en zona libre, escrito: "Por
mi parte, siempre he pensado, contrariamente a la opinión común,
que Laval, que no era de ninguna manera antisé, no merece su
mala reputación." Mi convicción de historiador es
que en la época, en verano 1942, ignoraba, como todo el mundo
en Francia, la existencia de las cámaras de gas. Se pensaba que
sería una vida dura, dolorosa, pero no se pensaba en los asesinatos
de enfants"[90 ]. Y en una "radioscopia", preguntado
por Jacques Chancel que se asombra de este juicio y pregunta si el Mariscal
era, antisé, Poliakov le responde: "No plus"[91 ]."
André
Frossard no queda menos claro cuando menciona la "Barraca a los
Judíos" del Fuerte Montluc, en Lyon, donde ningún,
entre "los centenares de centenares" de sus compañeros
de infortunios "no tenía la menor idea de la suerte que
la esperaba en Alemania, y con todo había allí…
de los espíritus curiosos". Ya que estos presos "se
imaginaban que se enviarían en un campo de trabajo y que sería
seguramente infelices, pero menos que en prisión…"
también, en su embarque para el más allá desconocido,
tenían "una última mirada casi que se compadecía
para los yo mismo que no iban…, cuando aprendo el 12 de agosto
de 1944 que se desplazaría del 16, yo acogí la noticia
con una clase de alivio." Ni en prisión, ni fuera, oí
un algún discurso de la "solución final" antes
de la vuelta de los supervivientes y el descubrimiento del horreur"[92
].
Jean Borotra,
del cual el nombre y la prestigiosa carrera deportiva son sinónimos
de honradez, vivió de lo que informa André Frossard. Escribe:
"durante el verano 1942, en la época de la incursión
en París de los Judíos extranjeros y apátridas,
nadie, en Francia, tenía conocimiento de la" solución
final ", del holocausto del pueblo judío." Se creía
que los Judíos detenidos iban a ser enviados en campos de trabajos
forzados dónde trabajaban en favor de la máquina de guerra
alemana, así como de numerosos Judíos y no judíos
ya lo hacían desde hace algunos años.Pensaba que sería
mi propia suerte, cuando se desplazó a Sachsenhausen, el 30 de
noviembre de 1942, y que vivo sobre el pórtico del campo "Arbeit
macht frei"[93 ]."
Elie Wiesel
no sabía más. En su libro la Noche, da prueba que en la
primavera 1944 ningún miembro de la comunidad judía húngara,
cuyo su padre era el rabino, creía a la realidad de la exterminación
de los Judíos. Se sabía que había deportados pero
"algunos días después de su salida, él se
decía que se encontraban en Galicie donde trabajaban, que se
satisfacían incluso con su suerte!". Y en una introducción
a la obra The holocaust en Hungary, 40 years l, el Premio Nobel de la
Paz escrito: "El 19 de marzo de 1944, Alemania ocupa Hungría."
Me acuerdo, estaba la primavera (…) mientras que estábamos
estudiando, algún uno vino y dice que los Alemanes acababan de
llegar. Sacamos y vimos los tanques. Se pulía a los primeros
Alemanes y pensamos: Bien, esto también passera"[94 ]. En
realidad, dos meses más tarde, se encuentra con los nuestros
a Birkenau dónde los compatriotas judíos que los precedieron
se asombran de que no hayan sabido la suerte que los esperaba. Elie
Wiesel reconoce, en la Noche: "Sí, lo ignorábamos."
Nadie nos lo había dicho "."
¿Entonces,
por qué la historia mediatizada deja oír - cuándo
no lo afirma - que en el momento de las incursiones de 1942, las autoridades
y la policía francesas sabían lo que no sabían
siempre, en 1944, una comunidad judía de Hungría y su
rabino? ¿Y por qué habla nunca de los ferroviarios que
transportaban a los deportados hacia un destino del que no podían
imaginar el inefable horror?
Esta ignorancia,
millones de combatientes de los ejércitos combinados u organizaciones
de la Resistencia lo compartían con Dwight Eisenhower. Albert
Chambon, antiguo Embajador de Francia, que se desplazó a Buchenwald
para hechos de Resistencia, da prueba en su obra cuando Francia estaba
ocupada: "Incluso los Resistentes, decretos después de tres
o cuatro años de actividad en la Resistencia, ignoraban la suerte
exacta de sus camaradas desplazados antes ellos." Así mismo
las comunidades judías mejor informadas ignoraban el horror de
la solución final (…) después de ser seguido siendo
tres meses al secreto a Fresnes (…) la salida para la deportación
fueron, para mi, una clase de alivio. Por supuesto (…) cada uno
estaba convencido bien de que "allí" la vida sería
dura, difícil. Pero se tenía la vida segura, no se estaba
ya solo y se se encontraba al aire libre (…) las reacciones de
la opinión pública mundial en las revelaciones hechas
por los Aliados que penetraban los primeros en estos campos, se certifica
hasta qué punto se trataba, en efecto, de revelación,
es decir, de lo que, hasta entonces, había seguido siendo desconocido,
secret"[95 ].
Refiriéndose
a André Kaspi y a Asher Cohen, C$juan- Marc Varaut escribe a
su vez "que los Judíos no sabían la suerte que esperaba
a los deportados, puesto que no se podía saber." Lo que,
comenta, nos invita que evite juicios perentorios retrospectivos, cincuenta
años después (…) Lo que vale para los Judíos
franceses, de miopes ante la dimensión europea de la política
antijuive nazi, valen obviamente para los funcionarios franceses sido
contratados al diario en la dialéctica de los finales y medios
y que tenían en carga la vida y la supervivencia sus de citoyens"[96
].
Dada la
ausencia de todo escrito oficial hecho público durante el período
40-44, y que les sería contrario, los anteriores testimonios
revisten un valor histórico que les confiere la calidad sus de
auteurs[97 ]. Testimonios históricos, ya que vendrán el
tiempo en que los protagonistas y espectadores de la segunda Guerra
Mundial habrán dejado de vivir. Entonces, los amos de la desinformación
tendrán el campo libre para transmitir a las nuevas generaciones
una pseudohistoria que, entre sus contrevérités, signo
ya o deja entender que la existencia de los campos de exterminio se
conocía de todos, por lo tanto del Mariscal y el Gobierno francés.
Así se trabaja insidiosamente, entre el genocidio perpetrado
por la ideología nazi y las disposiciones tomadas en Francia,
en 1940, contra los Judíos, una amalgama cuya argamasa es el
punado de mano de Montoire.
¡Infamia!
Ya que si el genocidio judío es un crimen inefable que se prueba
a la humanidad no debe olvidar - como el que, he aquí dos siglos,
costó la vida a 400.000 Franceses, culpables a los ojos de sus
verdugos de seguir siendo fiel a su Dios y a su Rey - él no menos
que el mariscal Pétain y sus Gobiernos puede ser acusada haber
aplicado una política de hegemonía ideológica,
iniciadora de crímenes contra la humanidad. Tal es el veredicto
de la Sala de acusación del Tribunal de apelación de París,
el cual en el auto de sobreseimiento vuelto el 13 de abril de 1992,
juzga que "el Estado de Vichy (…) no puede (…) ser
calificado de Estado que practica una política de hegemonía
ideológica".
Los hechos
confirman este juicio.
*
* *
A principios
del verano 1942, Knochen[98 ], controlando de la policía de seguridad
y los servicios de seguridad (BdS), informa Laval que el Führer
decidió desplazar todos los Judíos, hombres, a mujeres
y a niños, residiendo en Francia. Ninguna distinción se
hará entre los Judíos de nacionalidad francesa y los extranjeros
o apátridas. Esta decisión ya se notificó al Prefecto
de policía de Paris[99 ].
Tal es la
situación ante la cual el jefe del Gobierno se encuentra brutalmente
colocado. Reacciona inmediatamente ante el jefe de los PÁRRAFOS
y de la policía en Francia, Oberg[100 ]. Este último le
propone un compromiso a los términos del cual ahorraría
a los judíos franceses, por el momento, si la policía
francesa participaba en la operación: "Los trenes están
listos, explican a Oberg." Deben llenar les cueste lo que cueste.
El problema judío no tiene fronteras para nosotros. La policía
debe ayudarnos, si no procederemos a las detenciones sin hacer distinción
entre los Judíos franceses y los autres"[101 ]. Y certifica
que los Judíos deben ser enviados en Polonia donde se crearía
para ellos a un "Estado judío".
De chantaje
odioso ante el cual el jefe de Gobierno y el Mariscal, después
de haber intentado excluir la policía francesa de una operación
que deshonora, no pueden sino inclinarse. No, como lo protestan sus
despreciadores, avalando la detención de los Judíos extranjeros
y apátridas, sino, afirman Laval, para proteger a los Franceses
judíos: "No podía actuar diferentemente que lo hice,
sin sacrificar nuestros nacionales cuyo guardia tenía en primer
lugar." No se respetó el derecho de asilo. Cómo podía
serlo en un país ocupado por el ejército alemán,
y cómo los Judíos podían ser protegidos en un país
donde prevalecía el Gestapo?"[102 ]
Hilberg
reconoce que al "renunciar ahorrar una fracción, se salvó
una gran parte del totalité"[103 ]."
El 16 de
julio de 1942, en París, la policía municipal participa
en una incursión pedida por el aparato PÁRRAFO que, para
exigir su intervención, se refiere a los derechos de la potencia
ocupante y al artículo III del convenio de armisticio. Se convierte
en así el instrumento ciego de la empresa nazi cuya finalidad
ignora. A las críticas sobre su acción, el propio Fiscal
General Mornet se opondrá, en el pleito del Mariscal, un juicio
que recuerde la trágica complejidad de los acontecimientos del
tiempo, y absurdidad del comportamiento de número de sus protagonistas:
"No es necesario olvidar, declarará, por lo que se refiere
a la policía parisiense, el admirable cese de servicio de todos
los policías que se constituyeron en ejército para defender
su prefectura contra los asaltos del enemigo y luchar sobre las barricadas
para la liberación de Paris"[104 ]." ¿Quién
puede dudar que estos mismos hombres se negaran a intervenir el 16 de
julio de 1942, si hubieran sabido que se volvían cómplices
de un genocidio? ¿Y quid de los ferroviarios que van a garantizar
el transporte de los Judíos, en particular, a partir de la zona
libre hacia la zona ocupada? ¿Cómo habrían sabido,
policías y ferroviarios, en 1942, lo que el mundo entero ignoraba
aún en 1944, y no descubrió que en 1945?
Su intervención
se traduce en la detención de 12.884 Judíos incluidos
3.031 hombres, 5.802 mujeres y 4.051 enfants[105 ]. No se logra el objetivo
de los PÁRRAFOS. Era de 22.000 detenciones. En el pleito de Xavier
Vallat que fue, en Vichy, Comisario responsable de los asuntos judíos,
el doctor Nora, israelí, dará prueba: "…"
Xavier Vallat se consideraba ciertamente como obligado de defender los
Franceses israelíes y, en particular, a los antiguos combatientes
que, para, no le debían disociarse de la colectividad francesa.
Por él, pude conocer la fecha de algunas grandes incursiones
y, en particular, el del 16 de julio de 1942, indiscreción querida
por él y que nos permitió salvar alrededor a de 10.000
israelíes. El orden alemán era la detención de
25.000 Judíos. Doce a del miles solamente fueron arrêtés"[106
].
Detrás
de estas cifras se oculta la inefable tragedia vivida por los niños
separados de sus padres y quienes, los unos como los otros, van a reunirse
en campos, luego apilados, tal del ganado, en vagones antes de transportanse
hacia el Este, hacia su destin[107 ].
La reacción
del pueblo francés es unánime en su espontaneidad, tanto
en zona ocupada como en zona libre de ahí 10.410 Judíos
alemanes o extranjeros debieron volverse a poner al occupant[108 ].
Los eclesiásticos son los portavoces de una opinión rebelada.
Una carta del cardenal Suhard, el arzobispo de París, hablando
en nombre de los cardenales y obispos de Francia, seguido de la del
Pasteur Boegner y de un comunicado del Comité nacional de la
Iglesia Reformista, alertan al Mariscal durante el verano 1942. Sus
intervenciones acompañan una carta del Consistoire central que
menciona un grado de crueldad que la historia raramente igualó;
planteamiento que precede una protesta solennelle[109 ]. Finalmente
y mientras que los Prefectos informan al Gobierno, las cartas pastorales
de Monseñor Saliège en Toulouse, de Monseñor Delay
en Marsella, del Cardenal Gerlier en Lyon, de Monseñor Théas
en Montauban denuncian la crueldad del acontecimiento y llaman a las
exigencias de la justicia y a los derechos de la libertad.
"Francia,
caballeresca y generosa, no dudo, no es responsable de estos errores",
escrito Monseñor Saliège. Y mientras que el Cardenal Gerlier
mide "las dificultades a las cuales debe enfrentar el Gobierno",
un comunicado del Consejo nacional de la Iglesia Reformista de Francia
declara no ignorar "ni no hacer caso de la extrema complejidad
de las situaciones ante las cuales las autoridades del país se
ven colocadas".
"es
necesario decidir esta deshonra". ¿Tal es el grito del Mariscal
que se dirige en Laval el 24 de julio de 1942. pero que puede hacer
el jefe del Gobierno? El Alemán es todo-potente y nada puede
disuadirle proseguir su empresa de deportación que se refiere
a millones de Judíos de Europa. ¿Es necesario discutir,
para moderar su furia, o rechazar todo diálogo y, por consiguiente,
dejar los PÁRRAFOS operar a su manera, extendiendo a Francia
los métodos expeditivos aplicados en Polonia? ¿En una
palabra, se debe permitir al inquilino polon de Francia, por lo tanto
desplazar todos los Judíos, extranjeros o francés, y,
entre éstos, a los Alsacianos a los cuales se conoce el profundo
compromiso del Mariscal?
*
* *
El 18 de
agosto de 1942, Pedro Laval recibe Pinckney Tuck, encargado de negocios
americano en Vichy. Da cuenta de su visita por mensaje dirigido, el
26 de agosto, a Washington[110 ]. Destaca que llamó la atención
de Laval sobre el carácter que rebelaba de la separación
niños cuyos documentos de definición se destruyeron intencionalmente,
de modo que podrán nunca unirse a sus padres en exilio. Añade:
Laval puso inmediatamente duda esta relación de los hechos, y
dice que no quería admitir que se hubiera separado a niños
de sus padres. Me pidió él proporcionar la prueba. Y Tuck
concluye: "Se me trae a la conclusión que la detención
y la deportación de estos Judíos (…) pueden constituir
una tentativa parcial de Laval para satisfacer la demanda por el Gobierno
alemán de trabajadores." Según dignas informaciones
de fe, se envió a los Judíos desplazados en Lorena, Polonia
y Ucrania… ""
Se trata
de un testimonio historique[111 ] que prueba, sin la menor ambigüedad,
que Tuck y Laval, a los mediados de agosto de 1942, ignoraban el genocidio,
pensaba que los deportados iban a poblar un Estado judío en el
Este europeo, y juzgaba pues que era rebelando separar a los niños
de los padres.
Pedro Laval
él mismo había pedido - y había dado cuenta en
Consejo de Ministros, el 16 de julio de 1942, que "en una intención
de humanidad, los niños incluso los de menos de 16 años,
se autoricen a acompañar a sus padres".
Lo que él
valdrá, así como al Mariscal, la pérfida acusación
de la historia mediatizada que, bajo forma directa o alusiva, verá
en este gesto una manifestación de complicidad con los verdugos
nazis. Comentando esta cuestión, René Rémond cita
a Asher Cohen, el cual sugiere que la propuesta de Pedro Laval fue inspirada
"por un pensamiento de humanidad, la preocupación de no
separar las familias, en la ignorancia donde el Presidente del Consejo
estaba del destino final:" la idea no le habría venido que
enviaba a estos infelices niños al mort"[112 ].
"En
realidad, escrito Léon Poliakov, todo vuelve en torno a una frase
de Dannecker, el jefe del Servicio judío en Francia, que escribía
que por el momento no era necesario desplazar a los Judíos que
a partir de la edad de dieciséis años, este a que Laval
añadía que era necesario agregarles a sus niños,
para la reagrupación familiar." Resumidamente, pienso que
ignoraba que estos niños iban a ser matados in situ - un pequeño
punto de histoire"[113 ].
Esta opinión
sorprenderá la que establece una relación de causalidad
entre las medidas adoptadas por el Gobierno francés contra los
Judíos de Francia y el genocidio perpetrado por los nazis. Bergson,
en una prueba sobre el posible y el real, su propone elementos de reflexión:
¿"Cómo no ver que si el acontecimiento se explica
siempre, más tarde, por tales o como acontecimientos previos,
un acontecimiento muy diferente tan se habría explicado, en las
mismas circunstancias, por antecedentes diferentemente elegidos - qué
dice?" ¿por los mismos antecedentes diferentemente recortados,
de otro modo distribuidos, de otro modo percibidos finalmente por la
atención retrospectiva? Antes de detrás se continúa
un remodelado constante del pasado por el presente, de la causa por
el effet"[114 ].
¿En
términos más concretos, cómo no ver que las deportaciones
de los Judíos en Francia se hubieran realizado muy también
"eficazmente" sin el antecedente del estatuto de los Judíos
de 1940, y que éste no interfirió de ningún modo
sobre la decisión del genocidio tomada a Wansee en enero de 1942?
*
* *
En noviembre
de 1942, en eco al desembarque combinado en África el Septentrional,
él mismo seguido de la invasión de la zona libre por el
Wehrmacht, el temor se extiende, en la colectividad judía, de
ver a Pétain dejar Francia para congregar Argel, y Laval abandonar
al Gobierno. El gran rabino Hirschler, que debía fallecer en
la tormenta, visita al Secretariado general del Gobierno, en Vichy,
y se preocupa de saber si éste "siguiera a pesar de los
acontecimientos de África". Sobre la respuesta afirmativa
que se le hace, declara: "Se me tranquiliza." Para mi, todos
los Judíos son mis niños. Pero, conozco bien al Sr. Laval
y sé sus dificultades. Los Judíos franceses olvidarán
nunca lo que hizo para eux"[115 ].
Uno de ellos,
Emmanuel Berl, dará prueba con resplandor de su compromiso en
pro de Pedro Laval, cuando escriba, el 10 de marzo de 1954: "En
este hombre no hecho caso y complejo que podía ser tan hábil,
y quien repugnaba tanto ser hábil, la calidad principal era,
me parece, el bonté"[116 ]." En febrero de 1943, el
propio Mariscal recibe, de manera muy abierta, al Gran rabino que se
declara encantado de sonido audience[117 ].
Inmediatamente
después del armisticio, Léon Blum había pedido
al Mariscal velar por que el tratamiento de los presos de guerra de
confesión israelí sea el de todos los Franceses prisioneros,
sin distinción de raza o religión. Los seguros que entonces
había recibido se respetarán, a pesar de las presiones
alemanas. El Gran rabino de París, Julien Weill, dará
prueba, en el pleito de Georges Scapini, a embajador de los presos,
que, gracias a la Misión que dirigía el acusado, "pudimos
evitar los peores por lo que se refiere a los de entre nosotros que
se encontraron en captivité"[118 ]."
Esta protección
de los presos se extiende a la de los Judíos de África
el Septentrional. Ya que, si éstos son víctimas de la
abolición del decreto Crémieux, se benefician en cambio
de un armisticio que, en su caso particular, nunca el calificativo tanto
no ha merecido de ahorrador. En efecto, los 400.000 Judíos del
Magreb - 120.000 en Argelia, 80.000 en Túnez y 200.000 en Marruecos
- no conocerán los affres de la intención que los nazis
prosiguen con una obstinación que se manifiesta en el empleo
de Túnez, por el Wehrmacht, de noviembre de 1942 a mayo de 1943.
A partir
de la llegada de las fuerzas alemanas en Túnez, un Einsatzcommando[119
] detiene a los dirigentes de la comunidad judía, luego los libera
contra el pago de una multa de 20 millones de francos, y, bajo amenaza
de muerte, el obligado a crear el servicio del trabajo forzado sus de
coreligionnaires. Éstos se destinan a continuación a la
construcción de obras de fortificación en la primera línea
de frente. Sólo el primer paso de una marcha cuyo itinerario
se sabe sin vuelta. Marcha parada por la capitulación de las
fuerzas de von Arnim, en mayo de 1943 después de una batalla
a la cual las unidades resultantes del ejército dicho de Vichy,
y encargado por Junio, se cubrieron con gloria. Mencionando estos meses
de opresión, Hilberg escrito: "Los 80.000 Judíos
no se movieron, petrificados por la violencia del tornado que se había
cortado sobre eux"[120 ]."
*
* *
"El
Sr. LA de tortura, me propongo demasiado hablar de vous"[121 ]."
Tal es el apóstrofe dirigido por Pétain a Darquier de
Pellepoix que, desde el mes de mayo de 1942, sustituyó a Xavier
Vallat a la cabeza de la Comisaría a los asuntos judíos.
El propio Mariscal había declarado gran rabino Isaïe Schwartz:
"Mientras seré vivo, aceptaré nunca que este ignom
que es la estrella amarilla o sea aplicada en zona Sud"[122 ]."
Expresa así los sentimientos de la Iglesia y el pueblo francés
ante una empresa que, si no puede ser detenida por palabras, debe ser
frenada por todos los medios posibles.
Este frenado,
operado a partir de octubre de 1942, es concretado por cifras: en cinco
meses, del 5 de junio de 1942 al 11 de noviembre de 1942, se desplazó
a 40.839 Judíos, 33.000 de los cuales en once semanas, del 17
de julio al 30 de septiembre; será necesario al inquilino más
de diecinueve meses para desplazar 34.000 autres[123 ]. Se denuncia,
en un informe de 12 de febrero de 1943, establecido por el suplente
de Oberg, Knochen. Éste acusa al Mariscal y al Secretario General
de la policía "que haga todo quien pueden para impedir la
deportación de los Judíos franceses". Este informe
de 12 de febrero de 1943 se refiere a una conversación con Eichmann[124
]. Destaca que "el Mariscal se declara con la mayor energía
contra el hecho de que se pongan en campos de concentración o
se evacuen algunos judíos de nacionalidad francesa." Pétain
hasta amenaza con retirarse "."Recuerda que éste formalmente
se opuso al puerto de la estrella amarilla "en zona recientemente
occupée"[125 ]." Añade: "al emprender ahora
la solución final de la cuestión judía, es necesario
tener en cuenta que Pétain se opondrá". Y, en un
informe de 6 de marzo de 1943, Röthke da cuenta que, vista la actitud
del Mariscal, solamente la dificultad puede permitirle disponer de las
fuerzas de policía. En cuanto a Knochen, declarará el
24 de abril de 1950: "Se consideró al mariscal Pétain
bien rápidamente como realmente que seguía siendo un enemigo
peligroso para Alemania." Todos los informes de nuestros servicios
(…) reflejaban la misma opinión "."
*
* *
La amenaza
nazi toma un carácter más agudo con las solicitudes reiteradas
sobre dénatural Judíos que adquieren la nacionalidad francesa
después de 1927. El informe de Röthke, del 6 de marzo de
1943, expone el plan nazi: "pedir al Gobierno francés (…)
la promulgación de una ley que retira la nacionalidad francesa
a los Judíos naturalizados posteriormente a 1927 dónde
a 1933. Entrega de los Judíos que se han convertido en así
apátridas, para su deportación". Términos
que destacan la protección que su nacionalidad puede aportar
a los Judíos franceses. ¿Pero cómo el Gobierno
va a actuar, ante las nuevas exigencias alemanas?
Tal como
ocurre con el organismo que había funcionado durante la Primera
Guerra Mundial, se había creado a una Comisión en 1940,
en el marco de la ley de 22 de julio de 1940 relativa a la revisión
de las naturalizaciones y adquisiciones de nacionalidad ocurridas desde
1927. Esta ley se refería a todas las personas justiciables,
sin distinción de raza y religión.
Dividida
en 3 subcomisiones que sientan a partir del de 1 de enero de 1941, la
Comisión, - a la cual pertenece Mornet, pronto Fiscal General
al pleito del Mariscal - estudia 250.000 expedientes relativos a 900.000
personas. Sus trabajos se conducen en toda independencia frente al inquilino.
Toda propuesta de retirada debe ser examinada, antes de la decisión,
por una subcomisión especial compuesta de unos tres Presidentes
de subcomisión. Las personas justiciables se benefician de un
recurso gracioso.
El 24 de
marzo de 1942, el Presidente de la Comisión, el Sr. Roussel,
el Mariscal recibe aconsejar de Estado. Le expone la jurisprudencia
benévola, humana y sin ninguna preocupación racial o política
que guia los trabajos. Un único objetivo: el interés superior
del país. El balance, en dicha fecha, es elocuente: "no
alcanzamos, declaramos Roussel, tres para cientos del número
de los naturalizados". El Mariscal felicita y agradece a los miembros
por la Comisión de la calidad humana sus de travaux[126 ].
Estos trabajos
están siempre en curso cuando, al mi43, el inquilino expresa
en Laval el deseo que una ley esté promulgada, llevando dénaturalisation
de los Judíos naturalizados después de 1927. Frente la
denegación categórica del Mariscal y Laval, a los nazis
hacen conocer a éste que no hay debate posible: sus deseos son
órdenes. Es entonces Laval, de pleno acuerdo con el Mariscal,
llama la atención de los Alemanes sobre el hecho de que una legislación
ya existe y que su aplicación incumbe a la Comisión Roussel.
El 28 de agosto de 1943, éste de nuevo es recibido por el Mariscal
que le comunica su "angustia" con respecto al naturalizados
judíos. Roussel, lamentando al mismo tiempo sus que los trabajos
de su Comisión puedan tomar una nueva orientación, garantiza
al Mariscal que adoptará todas las medidas para evitar que los
Judíos naturalizados tengan que sufrir las consecuencias. Pétain
manifiesta entonces su alivio. ¡"Ah!" … pero entonces
está bien muy como eso (…) soy muy feliz de saber que la
Comisión tomará estos mesures"[127 ].
El Presidente
Roussel, en su declaración en el pleito del Mariscal, precisará
que estas medidas consistieron nunca dénatural un Judío
cuya dirección se conocía y que, por lo tanto, podía
ser consultado por el inquilino. Respeta así el espíritu
de resistencia que Pétain había manifestado el 19 de julio
de 1943, en una carta firmada por su Secretario General, Jean Jardel:
"El Mariscal pide que el Sr. Pedro Laval intervenga inmediatamente
ante las autoridades de empleo con el fin de hacer cesar un régimen
de excepción aplicado en particular a Franceses algunos de los
cuales so'lo cometieron otro delito de ser juifs"[128 ]."
Aunque un
problema tan doloroso que el de la suerte de los Judíos de Francia
pueda tratarse en términos estadísticos, él importa
citar cifras. Según las estadísticas otorgadas por Raul
Hilberg, las colectividades judías de Austria, Bélgica,
Checoslovaquia, Alemania, Grecia, los Países Bajos, Luxemburgo,
Polonia y Yugoslavia, sufrieron, durante la guerra, un tipo global de
pérdidas ascendiendo a 93.8%[129 ].
Tratándose
de Francia, el estado numérico de los deportados, establecido
con fecha del 6 de marzo de 1943, por los servicios nazis, cifra a 49.000
el número de Judíos extranjeros y a 3.000 el de los Judíos
français[130 ]. Es a partir de esta última cifra que se
habían avanzado algunas evaluaciones, durante los años
50 y 60, que consideraban que alrededor del 5% de los Judíos
franceses habían desaparecido en la tormenta. Este tipo era confirmado
inmediatamente después de la guerra por el informe de la Comisión
de investigación angloamericana sobre la cuestión palestina.
El porcentaje de los Judíos extranjeros desplazados de Francia
y desaparecidos se establecía entonces en aproximadamente 40%.
Estos porcentajes
se revisaron en aumento para los Judíos franceses y a la baja
para los Judíos extranjeros. Un étude[131 ], publicado
por el Instituto de historia del tiempo presente, reanuda trabajos efectuados
a partir de relaciones nominales, y proporciona los siguientes datos:
- Población
judía en Francia en 1940: 330.000 la que mitad era de nacionalidad
extranjera.
- Población
judía desplazada entre la primavera 1942 y el verano 1944: 76.000
que 24.000 de nacionalidad francesa.
- un 3%
de los deportados sobrevivieron.
El cálculo
permite a partir de estos datos establecer el siguiente balance:
- 23.300
Franceses judíos, lo que representa un 14% de la comunidad judía
francesa, se murieron en deportación.
- 50.500
Judíos extranjeros o apátridas, lo que representa un 30.6%
de su población, se murieron en las mismas condiciones.
Es decir
un 86% de los Franceses judíos y cerca del 70% de los Judíos
extranjeros de Francia sobrevivieron a la tormenta, mientras que menos
del 7% sus de coreligionnaires de Europa escapaban al genocidio.
Estos tipos
no tienen en cuenta la protección garantizada a los 400.000 Judíos
de África el Septentrional, 120.000 de los cuales en los departamentos
franceses de Argelia. Quién puede dudar -, en particular, después
de la breve incursión del Einsatzkommando en Túnez - que
número de ellos no duran de sobrevivir que al armisticio de junio
de 40 y a la estrategia que prohíbe entonces al Wehrmacht y al
aparato nazi tomar pie en el Magreb, y de llevar a cabo la promesa que
el Führer había hecho al Grande Mufti de Jerusalén
de destruir todos los Judíos que vivían en territorio
árabe?[132 ]
Así
pues, 730.000 judíos (400.000 en África el Septentrional
y 330.000 en Metrópolis) vivían, en 1940, en la esfera
de influencia francesa. 76.000 se desplazaron que 3% solamente sobrevivieron.
Es pues un 90% de los judíos que residen en Francia y África
el Septentrional que escapó a la solución final y 10%
que fueron víctimas. Este porcentaje del 90% debe compararse
con el del 6% que se aplican a los supervivientes del conjunto de las
colectividades judías de Alemania, Austria, Bélgica, Grecia,
Luxemburgo, los Países Bajos, Polonia y Yougoslavie.[133 ]
*
* *
Las cifras
que preceden a veces se informan a los de Dinamarca e Italia donde los
tipos de deportación fueron más bajos que en Francia.
Un breve análisis muestra el légéreté de
las conclusiones que se pueden sacar de una comparación superficial
entre situaciones políticas y sociales essentiellements diferentes.
En efecto,
en Dinamarca, país no beligerante de 5 millones de habitantes,
la población judía ascendía a 6.500 almas o sea
un 0,13% de la población total - contra un 0,8% en Francia. Y,
según Raul Hilberg, la colectividad judía "apenas
ejercía influencia en el país". Se encontraban 31
de sus miembros en la función pública, 35 abogados, 21
artistas, 14 periodistas y ningún redactor principal.
Sólo
en septiembre de 1943, inmediatamente después de la disolución
del ejército danés, que el inquilino prevé una
operación de deportación. Efectuada el 1 de octubre, se
limita a 477 juifs[134 ]. En cuanto al resto de la colectividad, se
beneficia de la recepción que Suecia propuso al Reich. Lanzaderas
de barcos pesqueros evacuan, en octubre de 1943, hacia Suecia, a 5.919
judíos, 1.301 mitad o cuarto-judi'o y a 686 no judíos
casados a judíos. Resultado notable, pero que no puede compararse
al caso de la Francia, beligerante y supida, cuyos vecinos, incluida
Suiza, se niega a recibir refugiados judíos.
Empujando
más lejos su comparación caprichosa, los despreciadores
del Mariscal crean el rey de Dinamarca en modelo de resistente a las
persecuciones racistas dirigidas por el aparato nazi.Inventan la leyenda
de Christian X que, a su modo de ver, se había elevado contra
el inquilino llevando la estrella amarilla impuesta a sus temas de confesión
judía. Leyenda combinada, por supuesto, de la fábula según
la cual Pétain, no le había sabido imitar un tan noble
ejemplo.
Su Majestad
la reina Margrethe II, nieta de Christian X, hace justicia estos de
balivernes. En su obra, el oficio de Reina, escribe: "Una de las
historias que se entienden generalmente, con respecto al período
del empleo y que contradigo obstinadamente cada vez que lo oigo, es
la fábula según la cual Christian X habría manifestado
sus opiniones llevando la estrella amarilla." La historia es bonita
simbólicamente, pero sin informe con la realidad (…) no
puedo prolongar un mito cuando sé que él no soy fundado;
sería malhonn (…) realmente, los Alemanes nunca se han
atrevido a insistir para que los Judíos daneses lleven la estrella
jaune"[135 ].
Se sabe
que no se atrevieron más con Pétain, en zona Meridional
y en África el Nord.[136 ]
En cuanto
a la Italia, combinada de Alemania, no se sometía a ninguna obligación
de desplazar a sus propios ciudadanos judíos. Decretada en 1938,
su severa legislación antisé, no más que la ley
francesa llevando estatuto de los Judíos, implicaba medidas de
este orden. Pero, la caída de Mussolini, el 25 de julio de 1943,
seguida del armisticio pedido por el Gobierno Badoglio, coloca el territorio
italiano bajo el yugo nazi. Las deportaciones comienzan en octubre de
1943. ellas finalizarán en agosto de 1944. ellas pues habrán
durado tres veces más mucho tiempo que en Francia.Lo que explica
un porcentaje del 17% al parecer inferior, pero que, informado a la
duración, es supérieur[137 ].
Estos breves
análisis comparados responden a la historia maniché poniendo
de manifiesto que ésta no duda en dirigir los hechos con el único
fin de diabolizar a Pétain. Es cierto que nulo no puede hoy afirmar
que el Mariscal, el Gobierno, los Franceses, los policías, los
ferroviarios… no podían oponerse más eficazmente
a la salvajada nazi. Pero es no menos cierto que sin Pétain,
es decir, sin el armisticio, sin la protección relativa de la
zona libre, sin la supervivencia de una administración y de una
sociedad civiles, los Judíos de Francia - Francés, extranjeros,
apátridas - todos habría conocido al martirio de sus coreligionnaires
europeos cuya insignificante minoría sobrevivió a la tormenta.
Los feroces
despreciadores del Mariscal procuran asignar los resultados de esta
protección relativa, no al Mariscal y a su Gobierno, sino a la
"sociedad civil" y a instituciones religiosas. ¿Cómo
explicar mientras que, en los países europeos sin Mariscal, dicha
sociedad y dichas instituciones hayan seguido siendo también
poco eficaces? ¿Cómo imaginar que es la sociedad civil
que protegió todos los Franceses judíos prisioneros de
guerra?¿¿-˜ç_ quién garantizó
la protección física de los 400.000 Judíos de África
el Septentrional? ¿¿-˜ç_ quién
prohibió el puerto de la estrella amarilla en zona libre, incluso
después del empleo de ésta por el Wehrmacht?
La historia
sabe que estos hechos deben llevarse u'nicamente al crédito del
Gobierno francés. Constituyen la prueba irrefutable que, si el
estatuto de los Judíos fue una medida administrativa inicua,
y si las deportaciones hacia un destino desconocido fueron actos irrevocables
impuestos por el inquilino, no hubo, en el espíritu del soldado
que velaba por la cabecera de Francia, la menor voluntad de practicar
una política de hegemonía ideológica cuya desaparición
física de seres humanos habría sido la expresión.
*
* *
Simone Weil,
parte de Francia, en 1942, con el pesar de perder "el consuelo
(…) de tener parte al sufrimiento del país" y con
el sentimiento "de cometer un acto de désertion"[138
], escrito de Nueva York, en noviembre de 1942, algunos días
antes de su salida para Londres donde se morirá en agosto de
1943: " "…" Me no gusta mucho oír gente,
perfectamente cómoda aquí, tratar de flojos y de traidores
los que, en Francia, se aclaran como pueden en una situación
terrible (…) creo que Pétain hizo alrededor todo lo que
la situación general y su propio estado físico y mental
le permitían hacer para limitar los dégâts"[139
].
Annie Kriegel
o en el mismo sentido: "Hay una joven escuela histórica
que quiere llevar una clase de guerra privada y cualificada de heroica
contra el Gobierno de Vichy." Me parece absurdo de invertir las
cosas en el punto decir que no solamente el Gobierno fue cómplice
pero que tomó la iniciativa de una empresa de represión
de los Judíos. Me pregunto a veces si, contrariamente a la idea
común, la parte de sacrificio en la política y la conducta
del mariscal Pétain no tuvo efectos más algunos y positivos
sobre el hola de los Judíos que sobre el destino del France"[140
].
Justicia
se vuelve así a el que, tomando al pueblo francés para
juez, declarará a la primera audiencia de su pleito: "La
historia dirá todo lo que les evité, cuando mis adversarios
so'lo piensan por acusarme el inévitable" [141 ]."
Lo inevitable,
fue, durante cuatro largos años, el empleo de Francia por los
demiurgos de la noche alemana, a los órdenes del loco que, en
su guarida de la Cancillería, dictará, el 30 de abril
de 1945, antes de suicidarse, su "Testamento político"
y su odio del pueblo juif[142 ]. Un odio cuyas inefables manifestaciones
criminales dan la medida de lo que se evitó. Corresponde a la
Historia recordarlo, como lo hizo Annie Kriegel. Así pues, y
como se debe, el deber de verdad servirá el deber de memoria.